Cuando los arcanos hablan el lenguaje de los dioses griegos
Hay barajas de tarot que se miran. Y hay barajas que parecen abrir una estancia interior. El Tarot Mítico, creado por Juliet Sharman-Burke y Liz Greene, pertenece a esta segunda categoría: no se limita a representar los arcanos, sino que los encarna a través de los grandes relatos de la mitología griega. Cada carta es una escena simbólica donde los dioses, héroes y diosas del mundo antiguo revelan algo que sigue vivo en la psique contemporánea.
Publicado por primera vez en 1986, con ediciones británica y estadounidense, el mazo original fue ilustrado por Tricia Newell. Más tarde llegarían distintas reimpresiones, entre ellas la edición española de 1988 y una reedición posterior vigente desde 2011. Años después, el proyecto fue revisado bajo el título The New Mythic Tarot , publicado entre 2009 y 2011 según la edición, con un libro actualizado y nuevas ilustraciones de Giovanni Caselli.
Su fuerza reside en la fusión entre la estructura clásica del tarot Rider-Waite y la profundidad narrativa de la mitología griega. No se trata de una simple reinterpretación estética ni de una decoración temática, cada mito fue elegido con una notable precisión psicológica y una sensibilidad simbólica muy afinada. Siguiendo la tradición junguiana que atraviesa la obra de Liz Greene, astróloga, autora y terapeuta de orientación junguiana, El Tarot Mítico convierte cada arcano en una escena arquetípica donde mito, psique y destino dialogan entre sí.

Un tarot construido como un viaje mítico
Abrir El Tarot Mítico por primera vez es una experiencia distinta a la de cualquier otro tarot. Sus 78 cartas no funcionan como imágenes aisladas, sino como escenas vivas extraídas del universo mítico griego. En la versión original, ilustrada por Tricia Newell, cada arcano posee una atmósfera narrativa muy reconocible: templos, paisajes, figuras divinas, héroes, amantes, guerreros y personajes cotidianos parecen formar parte de un mismo relato simbólico.
El mazo se divide en dos grandes bloques. Los 22 arcanos mayores están habitados por dioses, diosas y héroes del Olimpo, elegidos por su correspondencia psicológica con el arquetipo de cada carta. Los 56 arcanos menores, divididos en los cuatro palos clásicos, copas, bastos, espadas y pentáculos, también beben del mito y de la vida cotidiana griega: campesinos, guerreros, amantes, comerciantes y figuras familiares aparecen como expresiones concretas de conflictos emocionales, decisiones, deseos y procesos internos.
El libro que acompaña la baraja, escrito por las propias autoras, no es un simple glosario de significados. Es una guía de lectura psicológica. Para cada carta, propone el mito correspondiente, su trasfondo simbólico y las preguntas que esa imagen puede despertar en quien consulta. Por eso, El Tarot Mítico no se limita a decir “qué significa” una carta: invita a comprender qué historia interior se está activando detrás de ella.
En este tarot, los grandes arquetipos adquieren rostro mítico. Los dioses no decoran las cartas: las habitan.
El Mago no es un prestidigitador anónimo, sino Hermes, mensajero divino, mediador entre mundos y señor de la palabra eficaz. En su dimensión hermética, cercana a Hermes Trismegisto y al sabio egipcio Thoth, recuerda que toda transformación comienza con una inteligencia capaz de unir lo visible y lo invisible. La Sacerdotisa se convierte en Perséfone, figura que habita entre dos mundos y conoce el lenguaje silencioso de lo oculto. No revela de inmediato: custodia. El Carro lo conduce Eros, no como simple imagen del amor romántico, sino como fuerza primordial de deseo, movimiento y creación. En esta carta, avanzar no depende solo de la voluntad, sino de aprender a dirigir la energía del deseo con intención.

Los arcanos como escenas psicológicas
Una de las mayores aportaciones de El Tarot Mítico es su forma de presentar los arcanos como escenas psicológicas. Cada carta muestra un momento concreto dentro de una historia: una decisión, una pérdida, una revelación, una prueba, una tentación o un tránsito interior.
Esta estructura hace que la lectura no se limite a interpretar símbolos sueltos. La carta funciona como una imagen narrativa: muestra qué personaje actúa, qué conflicto está en juego y qué proceso necesita ser comprendido. Por eso, el mazo resulta especialmente valioso para lecturas evolutivas, psicológicas y de autoconocimiento.
La influencia junguiana se percibe precisamente ahí: los mitos no aparecen como relatos antiguos alejados de la vida cotidiana, sino como patrones internos que siguen activos. Hermes, Perséfone, Eros, Afrodita, Zeus o Hécate no son solo figuras del pasado; representan fuerzas psíquicas que pueden manifestarse en decisiones, vínculos, crisis, deseos y momentos de transformación.
Por eso, El Tarot Mítico sigue siendo una baraja especialmente valiosa para quienes no buscan solo respuestas rápidas, sino una lectura capaz de abrir capas más profundas de comprensión. Su riqueza está precisamente en esa unión entre imagen, mito y psique: cada carta no solo muestra una escena, sino una historia interior en movimiento.
Cómo trabajar con El Tarot Mítico en una lectura
El Tarot Mítico resulta especialmente útil cuando la consulta no busca solo un “sí” o un “no”, sino comprender el fondo de una situación. Funciona muy bien en preguntas sobre vínculos, decisiones importantes, procesos de cambio, bloqueos emocionales o momentos en los que la persona siente que está repitiendo un patrón.
Una forma sencilla de trabajar con esta baraja es leer cada carta en tres niveles: primero, la escena visible; después, el mito que representa; y finalmente, la pregunta psicológica que esa imagen plantea. No basta con preguntar “qué significa esta carta”, sino “qué parte de esta historia se está activando ahora”.
Por ejemplo, si aparece Perséfone como La Sacerdotisa, la lectura puede señalar un momento de espera, silencio, intuición o tránsito entre dos etapas. Si aparece Hermes como El Mago, puede hablar de iniciativa, palabra, inteligencia estratégica o capacidad de abrir un camino. Si aparece Eros en El Carro, la clave estará en observar hacia dónde se dirige el deseo y si esa fuerza está siendo conducida con conciencia o con impulso.
Por eso, El Tarot Mítico no es solo una baraja para contemplar: es una herramienta de lectura profunda. Cada carta permite traducir una situación concreta a un lenguaje simbólico más amplio, donde la pregunta externa se convierte también en una pregunta interior.



